Madre Teresa de Calcuta



Agnes Gonxha Bojaxhiu nombre con el que fue bautizada, o Santa Teresa de Calcuta, como la conoce toda la humanidad, nació en Uskub, (Imperio Otomano) actual ciudad de Skopie, Macedonia, el 26 de agosto de 1910. Su nombre significa “capullo de rosa” o “pequeña flor”.

 

Nació en el seno de una familia católica albanesa, hija menor de un matrimonio acomodado. Su padre, involucrado en la política albanesa, murió repentinamente cuando Agnes contaba con 8 años de edad. Su madre profundamente religiosa fue quien le inculcó su fe, despertando su vocación misionera desde los 12 años. Siendo una niña ingresó a la “Congregación Mariana de las Hijas de María”, donde inició su actividad de servicio de asistencia a los necesitados.

A los 18 años de edad, conmovida por los relatos de un misionero cristiano de Bengala, decidió abandonar su ciudad natal para viajar a Dublín, hacia la Abadía irlandesa de Loreto. Si bien en principio acudió alli para aprender inglés, fue admitida rápidamente como postulante y se trasladó hacia Calcuta para iniciar su noviciado. Aprendió además el idioma bengalí y se dispuso a enseñar en el colegio cercano al convento. El 24 de mayo de 1931, realizó sus votos de pobreza, castidad y obediencia, al ser ordenada como monja y decidió cambiar su nombre por el de Teresa, en honor a la santa patrona de los misioneros Teresa de Lisieux.


 

Estuvo casi 20 años enseñando y hasta se convirtió en directora, pero la perturbaba cada vez mas, la pobreza existente en Calcuta. Para ello le solicitó al Papa Pío XII, la autorización de abandonar la orden y entregarse de lleno a los necesitados. Para ello fundó una congregación con el objetivo de ayudar a los marginados de la sociedad, primordialmente enfermos, pobres y personas que no tenían hogar. De esta manera proclamó su lema: “Quiero llevar el amor de Dios a los más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos”

 

En 1948, mientras estudiaba enfermería con las Hermanas Misioneras Médicas de Patna, Teresa de Calcuta abrió su primer centro de acogida de niños. En 1950, año en que adoptó también la nacionalidad india, fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad, cuyo pleno reconocimiento encontraría numerosos obstáculos antes de que Pablo VI lo hiciera efectivo en 1965. Al tiempo que su congregación abría centros en diversas ciudades del mundo, la Madre Teresa seguía atendiendo a miles de moribundos sin importarle su religión. Decia que: "Para nosotras no tiene la menor importancia la fe que profesan las personas a las que prestamos asistencia. Nuestro criterio de ayuda no son las creencias, sino la necesidad. Jamás permitimos que alguien se aleje de nosotras sin sentirse mejor y más feliz, pues hay en el mundo otra pobreza peor que la material: el desprecio que los marginados reciben de la sociedad, que es la más insoportable de las pobrezas."

En concordancia con esta palabras, Teresa de Calcuta realizó una rifa con un coche descapotable que le dio el papa Pablo VI durante su visita a la India. Luego destinó esos fondos para la creación de un leprosario en Bengala. Mas tarde convenció a Juan Pablo II de abrir un albergue para indigentes en el mismisimo Vaticano.

 

El enorme prestigio moral que la Madre Teresa de Calcuta supo acreditar con su labor mundial en favor de los mas pobres, llevó a la Santa Sede a designarla representante ante la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas celebrada en México en 1975 con ocasión del Año Internacional de la Mujer. Cuatro años más tarde, en 1979, recibió el premio Nobel de la Paz, aunque se rehusó asistir al banquete y donó los fondos a los pobres de la India. Cuando le preguntaron que se podía hacer para promover la paz mundial, ella solo respondió: “ Vete a casa y ama a tu familia” y con respecto a sus logros supo decir: “El trabajo que hacemos no tiene nada de heroico. Cualquiera que tenga la gracia de Dios puede hacerlo."

 

Consciente del respeto que inspiraba, el papa Juan Pablo II la designó en 1982 para mediar en el conflicto del Líbano. En 1986 recibió la visita del Papa en la “Nirmal Hidray” o “Casa del Corazón Puro”, fundada por ella y más conocida en Calcuta como la Casa del Moribundo. Su obra se estableció en mas de 123 países, contando alrededor de 610 fundaciones en total.

En el curso de los años siguientes, su salud comenzó a declinar y su corazón a debilitarse. En 1989 fue intervenida quirúrgicamente para implantarle un marcapasos, y en 1993, tras ser objeto de otras intervenciones, contrajo malaria en Nueva Delhi, enfermedad que se complicó con sus dolencias cardíacas y pulmonares. Finalmente, tras superar varias crisis, cedió su puesto de superiora a sor Nirmala, una hindú convertida al cristianismo.

 

Pocos días después de celebrar sus 87 años ingresó en la unidad de cuidados intensivos del asilo de Woodlands, en Calcuta, donde falleció. Miles de personas de todo el mundo se congregaron en la India para despedirla y el gobierno de India, celebró un funeral de estado, enterrando su cuerpo en la “Casa Madre de las Misioneras de la Caridad”. Su tumba pronto fue un lugar de peregrinación y oración para gente de fe.


Seis años después de su muerte, en octubre de 2003, y coincidiendo con la celebración del 25º aniversario del pontificado de Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta fue beatificada en una multitudinaria misa a la que acudieron fieles de todas partes del mundo. A finales de 2015, el Vaticano aprobó su canonización y el 4 de septiembre de 2016, ante más de cien mil fieles congregados en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco ofició la ceremonia que elevaba a los altares a Santa Teresa de Calcuta, cuya festividad se incorporó al santoral católico los 5 de septiembre, día de su fallecimiento.