María Elena Walsh


Quien no haya escuchado alguna vez una canción de María Elena Walsh, no ha tenido la dicha de deleitarse con una de las mejores poetisas que nos dio la Argentina.




Esta excepcional escritora, cantautora, dramaturga y compositora, nació en Ramos Mejía el 1º de febrero de 1930. Fue criada en un gran caserón del gran Buenos Aires, con gallinero, rosales, limoneros, naranjos y muchos gatos.

Su padre llamado Enrique, era jefe de contaduría del Ferrocarril Oeste de Buenos Aires y tocaba muy bien el piano. Su madre, Lucia Elena Monsalvo era hija de una andaluza y tenía diez hermanos. Se había casado con el padre de María Elena en segundas nupcias y le dio una hermana, llamada Susana. Por parte de su padre, ya tenían cuatro. Sus abuelos paternos eran londinenses y de ellos heredó el hábito de las construcciones verbales, que inspirarían su obra.

 

Familia y Primeros años


A los doce años ingresó a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano en el barrio de Barracas. Allí se haría amiga de Sara Facio, quien luego se convertiría en una gran fotógrafa y acompañaría a María Elena en el último tramo de su vida. A los 15 años publicó su primer poema en la revista “El Hogar”, titulado “Elegía” y también escribió para el diario La Nación.



Cuando llego a los 17 años, sufrió la muerte de su padre y publicó su primer libro llamado: “Otoño imperdonable”, premiado y elogiado por la crítica, catapultándola a la escena pública. Le valió también el padrinazgo de Juan Ramón Jiménez (Platero y yo), quien la invitó seis meses a Estados Unidos. Experiencia difícil para María Elena, de la que no guardó los mejores recuerdos, pero la prepararon para una serie de viajes que le valieron su formación como escritora y la definirían como una de las mas prometedoras figuras del mundo intelectual argentino.



Del folclore al infantil


En 1951, a los 21 años, comienza una relación artística y afectiva con Leda Valladares, once años mayor, tucumana y folclorista. Viajaron a París donde cantaron a dúo en cafés y Boîtes, logrando un contrato en el famoso cabarte “Crazy Horse”. También allí grabaron sus primeros álbumes: “Cantos de Argentina” y “Bajo los cielos de la Argentina”. De regreso al país, realizaron una gira por el noroeste argentino y grabaron dos discos mas, dejando canciones instaladas entre la gente y logrando presentaciones en la televisión.

Pero María Elena quería inclinarse hacia nuevas expresiones que la sacaran del folclore, yendo hacia el feminismo y la justicia social. Hacia 1960 viraron su estilo, grabando el álbum: “Canciones de Tutú Marambá, donde aparecen su famosas canciones “La vaca estudiosa”, Canción del pescador”, “El reino del revés” y “Canción de Titina”.


 

Su siguiente espectáculo “Canciones para mirar”, fue todo un éxito, con doce canciones escritas por María y vestida junto a Leda de juglares, el espectáculo contaba con actores que representaban con mímica las canciones y en los intervalos se contaban chistes. Al mismo tiempo que Walsh comenzó a escribir guiones infantiles para televisión, apoyada por la cineasta, María Herminia Avellaneda, (con quien tendría una relación afectiva mas tarde) entre ellos, uno escrito para el programa “Buenos días Pinky”, le hizo ganar su primer premio Argentores, como guionista en 1965.

“Doña disparate y Bambuco”, fue la última presentación de María y Leda. La obra contó con la actuación de la gran Lydia Lamaison, Osvaldo Pacheco, Pepe Soriano y la dirección de Avellaneda. Allí aparecieron el Mono Liso y la Tortuga Manuelita, emblemáticos personajes de la obra de María Elena. En 1963 grabó el último LP, junto a Valladares llamado “Navidad para los chicos” para luego tomar caminos separados.


De obras y de libros

 

Seguido a los espectáculos, vinieron cinco libros para niños: “El reino del revés”, “Zoo loco”, “Dailan Kifki”, “Aire libre” y “Cuentopos de Gulubú”, que marcarían definitivamente el rumbo infantil del universo Walsh. En 1968 estrenó un espectáculo para adultos “Juguemos en el mundo”, que venía conformándose desde diferentes enfoques como el Movimiento del Nuevo Cancionero, que contaba con artistas de la talla de Mercedes Sosa, Armando Tejada Gomez, el cuarteto Supay en el folclore y Astor Piazolla en el tango. Sus nuevas canciones dieron vida a un estilo moderno, con inspiraciones del jazz al rock.

En 1978, en plena Copa Mundial de Fútbol, asfixiada por la censura impuesta por la dictadura militar en Argentina, decidió no seguir componiendo, ni cantar mas en público. Absurdamente, varias de sus canciones, se transformaron en emblema de la lucha por la democracia, tales como “La Cigarra”, “Canción de cuna para un gobernante” u “Oración a la Justicia”, entre otras.

Con la vuelta de la democracia, condujo un programa junto a la cantante de tangos Susana Rinaldi y a María Herminia Avellaneda, llamado “Como la cigarra”, donde se reflexionaba acerca de temas inusuales para esa época televisiva. En 1985, fue designada por el entonces presidente de la Nación Raúl Alfonsín, como integrante del Consejo para la Consolidación de la Democracia, cargo que desarrolló por 4 años. Fue nombrada Ciudadana Ilustre de la ciudad de Buenos Aires, y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires.

 

Fue premiada en innumerables ocasiones, por ejemplo con tres premios Konex, entre ellos uno de Honor, considerándola la figura mas importante de las letras argentinas.



En el 2008 publicó su última novela “Fantasmas en el parque”, una autobiografía, en la que con lucidez e ironía, ubicó su vida en el Parque Las Heras, rodeada de personajes reales y fantasmagóricos. Libro donde compartió un poco de su resguardada vida privada, como el amor por su compañera de mas de treinta años, la premiada y reconocida fotógrafa Sara Facio, quien la acompañó amorosamente a lo largo de su padecimiento y de la que María Elena describió como: “Ese amor que no se desgasta, sino que se transforma en perfecta compañía”.

 

Enfermedad y fallecimiento

En 1981, le diagnosticaron cáncer óseo. Durante los siguientes dos años, realizó un tratamiento de quimioterapia. Luego de a poco comenzó a retomar su vida y sus viajes. Hacia diciembre del 2005 su debilidad en los huesos por una osteoporósis avanzada, hacía que se fracturara fácilmente. Estuvo casi cinco años postrada con mucho dolor. Luego de dar batalla su salud se deterioró progresivamente y finalmente fue internada de urgencia, permaneciendo prolongadamente hasta su falleciendo el 10 de enero del 2011. Sus restos se encuentran en el Cementerio de la Chacarita, Buenos Aires, Argentina.



María Elena Walsh nos dejó un legado de alrededor de 54 libros entre infantiles, para adultos y poemas, mas de 25 álbumes de música, varios guiones para cine y televisión, así como cientos de notas periodísticas para medios gráficos. Muchas generaciones crecieron y seguirán haciéndolo con su notable talento y celebramos que así sea!!