Coincidencias: de la literatura a la vida real

En el año 1850, Edgar Allan Poe escribe “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”. La historia cuenta el naufragio de un barco en los mares del Atlántico sur, cerca de las Islas Malvinas, del que sólo sobreviven cuatro personas y quedan a la deriva en una balsa. Desesperados por el hambre y la fatiga, deciden matar a uno de ellos para poder subsistir, por lo que echan el destino a la suerte y realizan un sorteo, siendo elegido, el cocinero de la embarcación llamado Richard Parker.
En la vida real, 34 años después, en 1884, una goleta de origen británico naufraga cerca de las islas atlánticas. Sobreviven cuatro personas que quedan a bordo de una balsa. Desesperados, deciden matar a uno de ellos para comérselo. La suerte indica que el asesinado será el cocinero. Un tal Richard Parker.

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Curioso es el caso del escritor Jonathan Swift que en su famoso libro del año 1726, “Los viajes de Gulliver”, habla de las dos lunas en el planeta Marte. Les da el nombre de “Miedo” y “Terror” y describe su órbita y su distancia del planeta.
En ese tiempo no se sabía de la existencia de luna alguna en Marte. Pero hoy en día sabemos que hay dos. Y fueron descubiertas recién en el año 1877. Las lunas tenían un diámetro muy parecido al expresado por Swift, y además su órbita era prácticamente igual. Las lunas fueron bautizadas como Fobos y Deimos, términos griegos que significan miedo y terror.

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El escritor norteamericano Lester del Rey, por otra parte, publicó en el año 1954 su novela “Viaje a la Luna”. En ella cuenta como la nave Apolón, tras dar unos pequeños brincos se posa finalmente en el suelo lunar. Y cómo cuando se abre la escotilla desciende de la nave el comandante Armstrong para pisar por primera vez el suelo de ese mundo desconocido.
Quince años más tarde la realidad imitaba a la ficción, cuando Neil Armstrong llegaba a la Luna a bordo del Apolo 11.

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Por último, en el año 1898, Morgan Robertson, publicó una obra que se llamó “Futility” y que describía el hundimiento de un gran barco en su viaje inaugural de Londres a Nueva York. Los relatos coinciden con el naufragio del Titanic, sucedido 14 años después de editado el libro. En principio este también se hundió en su viaje inaugural desde Londres a Nueva York. El hecho se produjo por el choque contra un iceberg en los mares del Atlántico norte, tal como sucedía en el libro. También era un barco de proporciones considerables, que se consideraba imposible de hundir. El capitán del barco de novela se apellidaba Smith, tal como el capitán del Titanic. Aunque seguramente la mayor coincidencia esta en el nombre que Robertson le dio a su barco. Se llamaba “Titán”.

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