DELMIRA AGUSTINI

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Nació el 24 de octubre de 1886, en Montevideo, Uruguay y falleció el 6 de julio de 1914. Criada en una familia que, a pesar de ser conservadora y tener conductas estrictas, la mimaban mucho. Además de componer versos desde los 10 años, realizó estudios de francés, música y pintura. Colaboró en la revista “La Alborada” y también en “Apolo” del poeta Manuel Pérez. Formó parte de la Generación de 1900, junto a Julio Herrera, Leopoldo Lugones y Rubén Darío, al que consideraba su maestro. Darío llegó a compararla con Santa Teresa, diciendo de ella que era la única, desde la santa, en expresarse como mujer. Se especializó en la sexualidad femenina en una época en la que el mundo estaba dominado por el hombre. Su estilo pertenece a la primera fase del Modernismo y sus temas tratan de la fantasía y de materias exóticas. Entre sus obras encontramos: “El libro blanco”, “Cantos de la mañana”, “Los cálices vacíos”, “El rosario de Eros”, “Los astros del abismo” y “Correspondencia íntima”.

 

DESDE LEJOS

En el silencio siento pasar hora tras hora
como un cortejo, lento, acompasado y frío.
¡Ah, cuando tú estás lejos de mi alma todo  llora,
y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío!

Yo sé que volverás, que brillará otra aurora
en mi horizonte grave como un sueño sombrío;
revivirá en mis bosques tu gran risa sonora
que los cruzaba alegre como el cristal de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino
yo puse en tus manos mi pálido destino.
¡Y nada más hermoso jamás han de ofrecerte!

Mi alma, es frente a tu alma, como el mar frente al cielo:
pasarán entre ellas, como la sombra de un vuelo,
la Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte.

 

EXPLOSIÓN

¡Si la vida es amor, bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento…
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría…
rotas las alas, mi melancolía.
Como una vieja mancha de dolor

en la sombra lejana se deslíe…
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!

 

HOY DESDE EL GRAN CAMINO BAJO EL SOL CLARO Y FUERTE…

Del libro de poemas  ELEGÍAS DULCES

Hoy desde el gran camino bajo el sol claro y fuerte,
muda como una lágrima he mirado hacia atrás.
Y tu voz, de muy lejos, con un olor de muerte,
vino a aullarme al oído un triste ¡Nunca más!

Tan triste que he llorado hasta quedar inerte…
¡Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás!
No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte…
¡Almas hermanas mías, nunca miréis atrás!

Los pasados se cierran como los ataúdes.
En otoño, las hojas en dorados aludes ruedan,
y arde en los troncos la nueva floración…

Las noches son caminos negros de  las auroras
oyendo  deshojarse lentamente las horas dulces.
Por ello, brindemos  otras flores al corazón.