LUIS CANÉ

Luis Cané nació el 1º de marzo de 1897 en Mercedes, provincia de Buenos Aires y falleció el 1º de marzo de 1957. Este escritor argentino se destacó como poeta, aunque también escribió prosa: “Marido para mi hermanita” y “El amor de las muchachas”; y teatro: “Vanidad”, “La mujer que yo he soñado” y “Un agujero para mirar el cielo”. Su primera  fue “Mal estudiante” de 1925, donde desarrolla ya su estilo travieso, despreocupado, juvenil y adolescente. Con “Romancero del Río de la Plata”, “Cancionero de Buenos Aires” y “Nuevos romances y cantares de la colonia”, elabora una entrañable oda a Buenos Aires. Su poesía estuvo influenciada por el Siglo de oro español, sobre todo por Quevedo, Góngora y Lope de Vega.

 

ROMANCE DE LA NIÑA QUE SE CASA CON OTRO

Ayer, cuando me dijeron,
que te casabas con otro,
guardé silencio un instante
por contener un sollozo.
Sentí oprimírseme el pecho,
pasó un temblor por mis ojos,
retuve un hondo suspiro
y empalideció mi rostro.

Cambié de conversación
como se deshace un moño
y encubierto en la sonrisa
de un desdén discreto y sobrio,
dije que la vida es bella
y que hay que gastarla en gozo.
Pero en el fondo del alma
fue el rayo que hiende un tronco,
y en medio de la existencia
me sentí perdido y solo.

Mi amor, que estaba dormido,
volvió a despertar de pronto.
Fue un instante y fue la vida,
no fue nada y lo fue todo.

 

LA NIÑA NEGRA

Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
en su garganta dan vueltas.

Las otras niñas del barrio
juegan en la vereda;
las otras niñas del barrio
no quieren jugar con ella.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un silencio sin lágrimas,
lloraba la niña negra.

Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un féretro de pino
reposa la niña negra.
A la presencia de Dios
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.

Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y hermosas alas blancas
a sus espaldas sujeta.
Los dientes de mazmorra
brillan en la niña negra.
Dios llama a los ángeles
y dice: “Jugad con ella”.

 

ROMANCE DE LA NIÑA ENAMORADA

-Desde que quieres a ese hombre,
tus palabras son el eco,
de sus engañosas frases
que están vibrando en tu pecho.-

-Desde que lo quiero madre
mi vida es dulce como un sueño.-

-Como en palabras sagradas
crees en sus juramentos,
sin ver que en cada promesa
está el demonio al acecho.-

-Déjame tranquila madre;
que si de amarle padezco
no hacen falta tus reproches
para acrecentar mi duelo-

-Si de tanto amarle sufres,
hija, tu amor no comprendo;
que en mis tiempos de muchacha
no era el amor tan complejo.-

-Ud. no lo habrá sentido,
madre, como yo lo siento;
que el dolor de los amantes
es dolor de todo tiempo.-

-Cuándo más quiero entenderte,
tu inquietud comprendo menos;
echas el alma en suspiros,
duermes en lecho de fuego,
y tanto ríes o cantas
como lloras en silencio.-

-Cada minuto que pasa
mi amor parece más nuevo,
y yo me siento más bella,
para darle más contento.
¡Qué alegre que estoy de ser casta!
De los veinte años que tengo.
Y de que amor tan profundo,
Sea albergue en tan lindo cuerpo.

-¡Ay hija que poco valen
a tu pasión mis consejos!-
(Pero la niña no atiende
más que a su encendido anhelo;
que la razón es poca agua
cuando es de amor tanto fuego)