ANTONIO REQUENI

Periodista y escritor, que nació en Buenos Aires en 1930. Se desempeñó en el diario La Prensa desde 1958 hasta 1994, año en que se jubiló como secretario de redacción. Colaboró en diarios del interior y del exterior; y dirigió la revista Italpress. Es actualmente crítico bibliográfico de La Nación. Obtuvo una mención especial en ADEPA y los Premios Konex en las categorías Literatura Testimonial y Periodismo Cultural, respectivamente. Publicó una decena de libros de poemas, un libro de cuentos para niños, un volumen de crónicas de viaje y el “Cronicón de las peñas de Buenos Aires”, que mereció el Primer Premio Municipal de Ensayo. También fue distinguido con el Primer Premio Municipal de Poesía por su libro “Línea de sombra”.

PIEDRA LIBRE

El padre juega con sus criaturas.
La cara vuelta contra la pared
y el brazo levantado hacia los ojos,
está contando como si llorara.
Y mientras cuenta sus criaturas crecen,
van por el mundo, suben escaleras,
se enamoran o estudian geometría.
Cuando termina de contar, el padre
entra en los cuartos y revisa  muebles.
Apenas ve. ¿Quién apagó las luces?
Su voz, que ha enronquecido, los invita
a dejar de una vez sus escondites.
Y los hijos regresan, jubilosos.
¡Cómo hay crecido! Son casi tan altos
como los sueños que en su juventud
solían desvelarlo dulcemente.
¡A contar! ¡A contar!- exclama el padre.
(Los grandes siempre vuelven a ser niños)
Y los hijos se apoyan contra el muro,
hunden su frente entre los brazos.
Cuentan.
Y mientras cuentan – once, doce, trece….-
el padre se va haciendo pequeñito.
Cuando terminan de contar lo buscan.
Lo buscan pero el padre no aparece.
Se ha escondido debajo de la tierra.

 

LAS PALABRAS

La música no miente.
Los árboles no mienten.
Los ojos tristes del animal no mienten.
Únicamente mienten las palabras.
¿Cómo decirte la verdad con ellas?
Quisiera hablar con los ojos del perro,
dar frutos como el árbol,
llegar a ti con la delicia
y la escondida lágrima de Mozart.
El esplendor de la verdad: belleza
A la que mis palabras, torpemente,
procuran acercarse.
Es imposible.
Nunca sabré decirte que te quiero.

 

VIDA

Libérame de todo lo insincero,
Inclíname a soñar en lo que digo.
Diré a la nube nube, trigo al trigo,
será mi canto simple y verdadero.

En mi existencia solamente quiero
ser de las cosas el amable amigo
y cantar como un pájaro al abrigo
de la rosada flor del duraznero.

Ilumina mi cántico, amistoso
por tus calles en guerra o en reposo.
Hazme a los hombres comprender,
amar.

Y llévame en tu seno de tal suerte,
que guarde hasta el momento
de mi muerte
esta manera leve de cantar.