FELIPE SASSONE

Escritor peruano nacido en  Lima el 10 de agosto de 1884. Muy joven, viajó a Italia, donde siguió estudios de canto, y posteriormente a París, donde se integró en los principales foros literarios y llevó una existencia bohemia que, finalmente, le condujo hasta Madrid, ciudad en la que habría de pasar el resto de sus días. Se dio a conocer con los poemarios “La canción del bohemio” y “Rimas de sensualidad”. Colaboró asiduamente en los principales medios de comunicación españoles, en los que cultivó la crítica literaria y teatral. Entre sus novelas figuran “Almas de fuego”, “Vórtice de amor” y “La espuma de Afrodita”.

 

SONETO MÍSTICO DE AMOR HUMANO

Junto al inmenso orgullo de quererte
y la espantosa pena de alejarte,
la certeza fatal de no olvidarte
y el temor de llegar a aborrecerte,
complica la amargura de mi suerte
tu crueldad que me obliga a abandonarte:
sólo quiero vivir para llorarte
y el dolor de partir me da la muerte.

Orgulloso de ser tu enamorado,
al verme de tu amor abandonado,
a mi  Dios olvidarte no le pido,
que si el olvido fuérame otorgado
moriría  de olvidarte avergonzado
igual que muero porque no te olvido.

 

LA CANCIÓN DEL BOHEMIO

Soy cruzado del Ensueño, soy un pálido bohemio.
 Siento el arte por el arte, sin buscar jamás el premio,
y odio loco de idealismo, la razón útil y seria.
¡Caballero soy del hambre, de la risa y la miseria¡

Y aunque se oigan los lamentos de mi espíritu que llora,
y aunque hiérame en el alma lo prosaico de la vida
siempre triunfan los arpegios de mi risa redentora,
siempre brotan rojas flores de la sangre de mi herida.

Aborrezco la rutina de las formas anticuadas.
aborrezco lo postizo de las glorias usurpadas,
y al rugir los aristarcos, en el aire vibra inquieta
la sonora rebeldía de mis sueños de poeta.

Y así, un poco iconoclasta y otro poco estrafalario,
de tiranas academias mi buen gusto se emancipa,
y persigo por el cielo, con afán de visionario.
las volutas caprichosas que hace el humo de mi pipa.

Busco sólo de las cosas  las ocultas relaciones
y amo más que las ideas las extrañas sensaciones,
que el pensar es para el sabio y el sentir para el artista
en la ilógica doctrina de mi credo modernista.
Por rebelde, sin abrigo, en las noches invernales
vago en busca de una forma que vislumbro en lontananza.
La esperanza que me nutre la acaricio y la bendigo
porque mi alma soñadora se calienta de esperanza.

Amo el gótico milagro de las viejas catedrales,
la mayúscula historiada que se exhibe en los misales;
la solemne melodía de los cantos gregorianos,
el devoto panteísmo de los místicos cristianos.
Y aunque sabios infatuados, con afán cientificista,
hagan burla del misterio y me ordenen que no crea
Jesucristo fue un bohemio, fue un poeta y un artista…
Y es muy dulce la doctrina del Rabí de Galilea.

Mi yantar tengo inseguro y las nubes son mi techo;
pero guardo un gran tesoro de ilusiones en el pecho
y lucir puedo, orgulloso la virtud y la entereza
de llorar con mis ideas y reír con mi pobreza.
Ilusiones y esperanzas son mi pan de cada día
y doliente y esforzado, sueño mucho… poco vivo;
pero en gracia a los favores de mi ardiente fantasía
si no vivo lo que sueño…. sueño todo lo que escribo.

Abogado del absurdo, la embriaguez y el desatino,
voy tocando con mi fieltro que es mi yelmo de Manbrino,
caballero sobre el ritmo de mi verso resonante,
como el loco Don Quijote galopaba en Rocinante.
Sin que logre doblegarme la esquivez de mi fortuna,
que la fuerza de mi ensueño es más fuerte que mi suerte,
voy cantando mis endechas amorosas a la Luna,
caminito de la vida, caminito de la muerte.

Vivo solo, pobre, altivo.
Si no vivo lo que sueño, sueño todo lo que escribo.
Siempre en busca de la Amada,
la Querida,
la Soñada
de la eterna perseguida,
de la jamás alcanzada.
Y así en riña con la suerte,
voy errando,
voy vagando,
caminito de la vida;
caminito de la muerte.
Sin dinero, sin fortuna
voy cantando mis endechas a la Luna.

Mi bohemia se alimenta
de las cosas que le cuenta
mi exaltada fantasía,
y orgulloso de mi sueño, de mi amor, y mi poesía
soy un rey lleno de andrajos, soy hampón con hidalguía,
y tranquilo y resignado, todo espero y nada quiero,
porque el hambre y la miseria me hay armado caballero.