José Zorrilla

Nacido el 21 de febrero de 1817, fue un poeta que cultivó todos los géneros: el lírico, el épico y el dramático. Hay tres elementos en su vida que nos sirven para comprender su obra. Primero: Fue criado por un padre déspota y severo, que rechazaba el cariño de su hijo. Segundo: Tenía un temperamento sensual, que le arrastraba hacia las mujeres y se traslada como uno de los ejes fundamentales de toda su producción y tercero: Su salud. En su  autobiografía, habla de sus alucinaciones y sonambulismo, debido tal vez a un tumor cerebral que afectó su comportamiento.

 

(Fragmento del  IV acto de la obra DON JUAN TENORIO)

¿NO ES VERDAD ÁNGEL DE AMOR?

Cálmate, pues, vida mía;
reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.

¡Ah! ¿No es verdad ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?

Esta aura que vaga llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?

Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?

Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de Don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?

Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse a no verlas
de si mismas al calor,
y ese encendido rubor
que en tu semblante no había.
¿no es verdad, hermosa mía,
Que están respirando amor?

¡Oh! Sí, bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos,
escucharme sin enojos
como lo haces, amor es;
mira aquí, a tus plantas, pues
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.