Antiguas y elegantes:
Las Achiras

                                                             
                                                                        Por Nelly Peri

La achira (Canna), es una planta aconsejable para espacios abiertos, muy vista en las casonas antiguas. En círculos y también para rodear un cerco o pared, se logra un efecto agradable, porque con el tiempo forman matas tupidas.
De tallos erguidos, de 0,90 a 1,20 de alto, desprenden una espiga importante con flores agrupadas. Las hojas son muy grandes y decorativas y se dividen en dos grupos: las de hojas verdes y las de hoja coloreadas.

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Variedades

  • Follaje bronceado con flores rojas.
  • Follaje bermellón oscuro con flores naranjas.
  • Follaje verde, con flores amarillas.
  • Follaje verde con flores amarillas manchadas con naranjas.
  • Follaje verde con flores color crema.
  • Follaje verde con flores amarillas con pintas naranjas.
  • Follaje verde con flores rosadas.

 

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Hay híbridas cuyo follaje rayado en verde y rosado, decoran por si solas el macizo. Hay otras en verde y blanco también.
Las flores son bastante grandes, de hasta 12 cm. aunque también hay otras que poseen flores pequeñas, pero igualmente llamativas por su color naranja o salmón.

Florecen a mediados del verano y del otoño. En el mismo tallo floral tendremos, flores marchitas y otras semillando. Es conveniente ir quitándolas para no perjudicar la floración. Cuando terminan de florecer, empezaran a secarse las hojas paulatinamente. Entonces se corta el tallo al ras del suelo para que la planta pueda producir nuevos brotes.
Es una especie rizomatosa, que se planta en suelo abonado, a  unos 5 cm. de profundidad.

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Se reproducen dividiendo los rizomas a comienzos de primavera. Una vez brotados, los riegos deben ser frecuentes.
En Mar del Plata prosperan bien, protegiéndolas de las heladas fuertes. No requieren demasiados cuidados. Vigilar que la invada un gusano que se aloja en las hojas y los perfora (se reproduce rápidamente y se combate manualmente).

“Antes que edificaran al lado de mi casa, separé el terreno con un cerco de achiras de flores amarillas, que por unos años enriqueció el entorno admirablemente”