Clivias:
Una llamarada en el jardín

Por Nelly Peri.

La clivia es una planta herbácea perenne, que es muy apreciada por su llamativa floración. Se puede cultivar fácilmente en parques, balcones, macetas y hasta en interiores luminosos. Posee un rizoma y numerosas raíces carnosas.
Necesita suelo fértil, liviano y levemente ácido, con buen drenaje. La acidez se logra con el agregado de turba, resaca de río y arena, en partes iguales. A comienzos del otoño se abona con harina de huesos.

 

Alcanza una altura de 40-50 cm. y las hojas son anchas, acintadas, color verde oscuro brillante; miden de 30 a 60 cm. de largo enmarcando muy bien el tallo floral. Este aparece a fines de invierno, presentando una cabezuela compuesta por 10 a 20 flores acampanadas de 6 a 10 cm. de largo.
La floración se mantiene por un tiempo prolongado y resalta por su color anaranjado o rojizo. El tallo floral se corta desde la base cuando las flores se marchitan, si se deja perjudica la floración del año siguiente.


Foto Daniel Szawarsky

Foto Daniel Szawarsky

La ubicación a media sombra, asegura una óptima floración. El riego en primavera-verano es moderado disminuirlo en otoño y en invierno mantener el sustrato apenas húmedo.
Tolera las helas cuando la temperatura no desciende de 0 grados, no resiste clima cálido y seco.
Se propaga por semilla, separación de un retoño o división de mata. El ejemplar obtenido por semilla tarda de 2 a 3 años en florecer.
En otoño se eliminan las hojas inferiores y se hace una limpieza entresacando hojas.
Si se cultiva en maceta, el recipiente debe tener un tamaño adecuado al ejemplar a plantar y profundo.`