Un arbusto de vistosa floración: Fucsia, Fuschia o Aljaba

Por Nelly Peri.

El nombre de esta planta, (fucsia, fuschia o aljaba) conmemora al naturalista alemán Leonhardt Fuchs (1501-1566).
Es un arbusto de follaje caduco, con flores colgantes, simples o dobles.
Las especies más típicas, proceden de Sudamérica y América Central. Hay alrededor de cien variedades, la hibridación y cruzamiento determina que, probablemente, ninguna de las formas cultivadas sea una verdadera especie.

 

 

Dentro de las numerosas especies existentes, se reconocen dos tipos según sus flores: las de tubo corto y las de tubo largo. Las menos comunes poseen flores dobles, con corolas que pueden ser de color rosado, lila, púrpura o blanco. La polinización de las flores es realizada por los colibríes. Esto le añade un atractivo más al jardín, pues contará con varios de estos pajarillos visitándolos y deleitándose con sus vuelos suspendidos en el aire y con su tornasolado plumaje.

 


Foto Daniel Szawarsky
  • Florecen durante todo el verano. Las hojas son  simples y de borde entero o levemente dentado.
  • El suelo debe ser ácido, rico en humus. Conviene mejorarlo con resaca de río, harina de hueso y algo de arena, para lograr un sustrato liviano y con buen drenaje.
  • Deben ser cultivadas con algo de sombra, evitando el sol abrasador del mediodía. A veces se plantan debajo de árboles, e incluso en lugares con escasa exposición solar. Conviene ubicarla reparada de los vientos fríos del sudeste, cerca de una pared.
  • Pueden ser empleadas en la formación de setos vivos. Numerosas variedades se cultivan sobre soportes, verjas o apoyadas sobre algún tronco o muro.
  • Los balcones con luminosidad intensa y protegidos del sol directo son apropiados para cultivar las aljabas. Utilizar recipientes con más de 30 cm. de profundidad y buen drenaje. Conviene renovar el sustrato de la parte superior cada dos años.

Para espacios reducidos o en macetas, se han logrado formas enanas.

Los fríos extremos las afectan. En invierno la base de la planta se protege con una capa de turba. Las variedades de exterior, pueden pasar el invierno como matas arbustivas  perennifolias, pero en muchos lugares las hojas se mueren. En tal caso, no se deben cortar los tallos, pues sirven de protección.
El riego debe ser abundante en primavera-verano, evitando el anegamiento de las raíces. En invierno debe reducirse cada diez a quince días. Sin embargo, requieren humedad en el suelo y en la atmósfera. En primavera y verano la beneficia, el riego sobre el follaje.
La poda favorece la formación de plantas más compactas. Debe podarse en otoño, pues las aljabas florecen sobre ramas nuevas o del año.
Se multiplica por gajos, que deben hacerse a comienzos de la primavera. Enraízan fácilmente, sobre todo los de flor simple.
Estas plantas se adaptan perfectamente a los climas marítimos, como puede apreciarse observando los jardines de la Costa Atlántica.

 

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