Trasplante de árboles pequeños


Han sido varias las consultas recibidas sobre el trasplante de arbolitos pequeños, de entre 2 a 4 metros de altura con copas de 3 metros de diámetro, aproximadamente.

 

Que tener en cuenta a la hora de trasplantar.

  1. La salud y dimensión del arbolito.

  2. Planificar con dos años de anterioridad la extracción. Seguir el proceso indicado.

  3. Buscar una ubicación similar a la que tenía, en el nuevo destino. Marcar el norte en el tronco.

 

Un árbol enfermo o débil, en un trasplante sufrirá a tal punto que sus escasas energías se verán diezmadas poniendo en peligro la vida de la planta.

 

Mejorar el estado de salud, será la prioridad.


Cuando la planta se halle fuerte y lozana, se dibujará en el suelo la proyección de la copa, ver esquema (circulo verde), hacia el tronco se realizara una zanja de 70 cm de profundidad dentro del círculo marrón que corresponderá a la raíz. (Esquema1).

 

 


El 2do esquema es otra posibilidad de tipo de zanja, menos peligrosa en zonas de fuertes vientos y en plantas muy desarrolladas, aún así, preferimos ahondar respecto a la profundidad de la zanja de 50 a 70 cm. Dependiendo del desarrollo radicular y del tipo de raíces.

 

 

Si al realizar la zanja hallamos raíces pequeñas (5mm) podremos acercarnos unos cm hacia el tronco haciendo la zanja algo más próxima, la cual solo se realizara en los 180° como se ve en el dibujo, luego de cortar las terminales de las raíces que encontremos al realizar la zanja deberemos rellenar dicha zanja nuevamente con tierra, apisonando y regando. Se pasará a podar en un tercio esa mitad del follaje que corresponde a la zanja realizada. Se colocara un tensor desde el tronco del árbol a una estaca fija en tierra para evitar movimientos y roturas de raíces por efecto de fuertes vientos, donde hemos quebrado la fijación natural.

Al año se realizará la misma tarea en los 180° del círculo que falta para completar la vuelta y se realizara una poda de copa disminuyendo en un tercio como máximo la parte correspondiente a los 180° de la zanja realizada.

Se puede realizar la zanja en una media corona, o en pequeños sectores como se muestra en el dibujo Esquema 2:

 


Al momento del trasplante se debe atar la parte del follaje para que no se dañe, con cartones grandes y soga desde el tronco hasta la copa envolviéndolo para achicar el volumen y hacer más fácil el traslado.

 


Aquí observamos la profundidad de la zanja y como al final se ata y se fija el pan de tierra para que no se dañen las raíces.


A los 18 meses el árbol estará preparado para ser extraído y replantado en el lugar definitivo, se profundizara las zanjas realizadas y se deberá contar con guinche, pluma y camión que transporte el ejemplar. Previamente se realizara un orificio mayor al pan de tierra que contiene las raíces y el espacio se rellenara con tierra nueva, se deberá cumplir con los cuidados imprescindibles para evitar un sufrimiento del ejemplar. Buen anclaje y tutorado con riendas, riego y atenciones propias de la especie.

¿Por qué se realiza una zanja alrededor del árbol?
Para fomentar la aparición de pequeñas raicitas nuevas cuyos pelos absorbentes son los que le permiten al árbol el suministro de agua para la realización de sus procesos vitales (fotosíntesis).

 

¿Qué ocurre si no realizamos la zanja y extraemos el árbol?
Al realizar los procedimientos de extracción iremos destruyendo las raíces más débiles y pequeñas que contiene los pelos absorbentes, junto con otras más gruesas, lo que dejaremos a la planta sin su sistema radicular fundamental para la adquisición del agua. El riego solo agravara en este caso la pudrición de las raíces y la copa comenzara a marchitarse en cuanto haya perdido el agua disponible en sus células, y las sustancias de reserva de sus tejidos. Se caerán las hojas sin posibilidades de un rebrote, enfrentando la planta una muerte segura por incapacidad de absorción, deshidratada.

Planificar un traslado de plantas es una responsabilidad parecida a la que debemos asumir cuando las plantamos.

Si no tenemos seguridad en la ubicación de un árbol en nuestro jardín, mantengámoslo en maceta, mientras sea posible; hasta decidir el lugar definitivo para plantarlo.

Los árboles, poseen requerimientos biológicos mínimos, si estos no se cumplen, comienza un deterioro, sufriendo daños hasta la muerte. La longevidad de los árboles solo es posible cuando su actividad se ha desarrollado en entornos proclive a su progreso. Los árboles son especies sensibles al ambiente y sus modificaciones, como en el caso humano, a mayor edad es mayor o más significante la dependencia con ese entorno y los cambios en él; le podrán ocasionar graves perjuicios.


Lilian Capurro