La Violeta de los Alpes:

una belleza pura y armoniosa

                                            Por Nelly Peri

La Violeta de los Alpes (cyclamen persicum) es una planta ideal para disfrutar en invierno, época que no ofrece muchas opciones en cuanto a color en el jardín.

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El nombre científico se debe al idioma griego Kyklos que significa “circular” y es en referencia a sus tallos florales que al ser fecundados, toman forma de espirales como abrazando a la planta.

Unas son originarias del Oriente Medio y Persia y otras en cambio, como la ciclamina provienen de regiones alpinas.

Las hojas son carnosas, delicadamente dentadas y de por sí son decorativas, pues presentan un diseño simétrico, más claro en el centro.

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Ofrecen unas flores muy particulares y bellas, de pétalos sedosos que se pliegan hacia atrás.

El período de floración es prolongado—de abril a octubre—favoreciendo el lucimiento del sector donde se ubiquen.
También resuelve el problema de la reposición de plantines y por ende, menores costos de adquisición y mano de obra.

Algunas variedades poseen flores grandes, dobles y con pétalos crespos.

Presentan gran variedad de colores, del blanco al rojo, pasando por todas las tonalidades del rosa el fucsia, menos el azul. Las hay también con bordes blancos.

Para florecer necesita temperaturas bajas, menos de 15 grados.
En climas de fríos intensos emergen entre la nieve.

El suelo donde se planta el rizoma tiene que poseer muy buen drenaje, caso contrario la parte subterránea se pudre.

Lo ideal es una mezcla de tierra, compost y perlita, colocando leca en la base de la maceta.
El riego es  normal en otoño, invierno y primavera, no dejando que el sustrato se seque.
Se debe suspender en verano.

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Una vez que las hojas están secas se pueden retirar los rizomas y conservarlos en turba, en lugar oscuro y seco para luego volver a plantarlos.
Les cuento que este procedimiento no me ha dado mucho resultado, por lo cual todos los años compro ejemplares.

Hay que situarlos a media sombra o en macetas que no reciban sol directo y en un lugar fresco.

Se reproducen exclusivamente por semillas.

En los viveros pueden conseguirse plantines a menor precio, lo que nos permite diseñar los canteros en distintos tonos.

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Les recomiendo no colocarlos en canteros bajo aleros, pues la lluvia al caer los estropea.
Pueden ir en macetas o jardineras. En balcones quedan muy vistosos y también en patios interiores.

Regalar o recibir una de estas plantas siempre será bienvenida con alegría y no requiere mucha inversión de dinero, pero sí de afecto hacia quién va dirigida.

 

Nota:
En las preguntas y respuestas de Jardinería encontrará otros consejos sobre el cuidado de esta hermosa planta.